Jeremías fue llamado por Dios antes de nacer para profetizar la destrucción de Jerusalén y el exilio. Su mensaje fue rechazado. Jeremías 31:31–34 contiene la promesa del nuevo pacto — la profecía que Jesús citó en la última cena (Lucas 22:20). El "profeta llorón."
Leer en el lector interactivo → English version →